La industria metalmecánica en Perú enfrentó desafíos significativos tras la pandemia de COVID-19. A pesar de ser incluida en la Fase 1 de reactivación económica, su recuperación fue lenta y complicada.
La industria metalmecánica en Perú enfrentó desafíos significativos tras la pandemia de COVID-19. El sector ya atravesaba dificultades en 2019 por la limitada ejecución de proyectos de infraestructura. Cuando las medidas de cuarentena comenzaron en marzo de 2020, las condiciones se deterioraron aún más al secarse las principales fuentes de ingresos: infraestructura, minería y proyectos de inversión.
Aunque el sector metalmecánico fue incluido en la Fase 1 de reactivación económica del Perú, la implementación resultó problemática. Las normas legales de reactivación fueron emitidas, pero el protocolo para dicha reactivación no se activó hasta casi dos semanas después. La recuperación procedió lentamente porque los grandes proyectos permanecieron inaccesibles para el sector.
A pesar de que las operaciones mineras se reanudaron, se enfocaron en completar trabajos anteriores en lugar de iniciar nuevas construcciones o expansiones. Las empresas metalmecánicas operaban a capacidad severamente reducida —aproximadamente el 25% del nivel normal— con proyecciones de alcanzar el 50% de capacidad para julio. Para la estabilización, el sector requería el inicio de grandes proyectos, emprendimientos respaldados por el gobierno y autorización descentralizada más allá de la capital.